Mostrando las entradas con la etiqueta Amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Amistad. Mostrar todas las entradas

EL NEGRO OLIVERA UN AMIGO CON MAYUSCULAS

13 de agosto de 2010

Un domingo al mediodía decidiste partir ligero de equipaje rumbo al Todo, el velo por fin cayó de tus ojos, ya eres uno con la LUZ.

Ya pasaron cinco años que te fuiste, dejándonos no un vacío, sino todo lo contrario, sigues presente en nuestros recuerdos y cuando te encomendamos en nuestras oraciones al Señor, pidiéndole que te cuide y te entregue nuestros saludos.

Parece que fue ayer cuando nos reuníamos como viajeros que se juntan al final de una jornada, alrededor del fuego compartiendo sus experiencias, pues de eso se trataba aquellos grupos, enriquecerse con la vivencia del otro, generar ese espacio vital para conocerse a si mismo y crecer en sabiduría.

Siempre tenias un aporte para hacer de la mano de San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Anthony de Mello y Krishnamurti.

Es cierto, no fuiste un santo, te equivocabas como cualquiera de nosotros, pero esa vocación solidaria que te llevaba a estar siempre preocupado por los demás, haciéndote un tiempo para escucharnos, o aconsejarnos lo mejor para nuestra calidad de vida tanto física como espiritual, te hacia grande, amigo.

No olvido ese sueño en donde me decías que la amistad no terminaba acá en este mundo, quizás responda a un deseo compensatorio a tu ausencia, pero en el fondo de mi corazón, la fe y la intuición me dicen que es así, amigo. Se que algún día volveremos a encontrarnos cuando me toque pasar el umbral de esta vida.

Gracias por dejarme esa inquietud de seguir navegando por esta vida, aprendiendo de cada hecho su esencia última.

EL NEGRO OLIVERA UN AMIGO, UN HERMANO...

21 de febrero de 2007


Hacia tiempo que quería homenajear al “Negro Olivera”, un hermano de la vida que siempre estuvo a mi lado, ya sea dando una palabra de animo, un rezongo fraternal, un consejo oportuno; compartiendo alegrías, tristezas, angustias, proyectos, en fin, la vida misma.
No era un ser perfecto, lejos estaba de ser un santo, pero cuando alguien precisaba una mano, el ya tenía la suya extendida para ayudarle a levantarse.
Fue uno de los pocos amigos que, cuando pase por los momentos más amargos de mi vida, estuvo allí, haciéndome el aguante como se dice ahora, en cambio, otros estaban ocupados rezando...tal vez oraban por mi pronta recuperación, vaya a saber uno, no les guardo rencor tampoco.
“Al amigo búscalo amigo” dijo alguien por ahí. Sí, la amistad es algo que se da sin exigencias, sin pedir nada a cambio, es algo que aprendí de Víctor Fernando, no con sus palabras (que hablaba muy bien), sino con hechos.
También lo recuerdo por ser esa persona que te pinchaba el globo, que te cuestionaba, pero en una onda constructiva, buscando tu propia superación en todos los planos de la existencia.
Le encantaba hablar de espiritualidad, pero sin bajar línea, ni convencer y eso que era muy bueno debatiendo, pero no le interesaba ganar, sino simplemente compartir puntos de vista y enriquecerse de ellos. Anthony de Mello, Jiddu Krishnamurti, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús eran algunos de sus maestros y por supuesto, el propio Jesús de Nazareth.
Créanme loco o no, siento al terminar estas líneas que me está diciendo que no sea tan sensiblero, que no haga un culto nostálgico de su persona; sino que lo más importante es el contenido de sus artículos, escritos cuando participábamos en grupos cristianos. Así sea, Amigo.


¡Despierta, Vive!


-“¿Este mar no te trae paz?”- Le pregunté a mi cuñada. Era una tarde hermosa, la temperatura ideal, el mar estaba tranquilo, casi parecía que acariciaba el paisaje, los niños correteaban jugando, las gaviotas revoloteaban a nuestro alrededor, se podía ver, olfatear y hasta oír la trascendencia; hizo un gesto de duda y luego respondió : - “No creo que ya nada me de paz, tal vez cuando tengo sueño...”-
Para mí su respuesta fue patética. ¿Cuántas cosas habrán pasado en su vida -pensé- para llevarla a ese punto? ¿Cómo la habrán bombardeado, y durante cuanto tiempo, con cualquier bolazo hasta el punto de distraerla tanto hasta convencerla que es ciega, sorda y sin olfato, es más, convencerla que existe un mundo distinto al mar, a las flores, a los pájaros, a las montañas, etc...?
Y yo ahí; sin palabras (como querer explicar a un ciego de nacimiento los colores). Y vos que estas leyendo esto te digo, ¿Cuánta gente como mi cuñada nos rodea?¿Cuántos príncipes y princesas viven como mendigos a nuestro lado y no nos damos cuenta? Somos como los familiares de los dementes que se acostumbran a la enfermedad del paciente y son los únicos que no la ven.
¡¡Señor, te suplico que no me olvide de predicar yo Tu Buena Noticia a tiempo y a destiempo, con locura, con valentía, con amor, con paz!!
Escuchen, somos hijos de nuestro Padre Celestial, Jesús vino a decirnos con palabras y con su vida, que: Hemos nacido para ser felices.
Esa es nuestra razón de existir, de vivir. Fuera de eso todo es mentira. Hermano no busques la felicidad porque: ¡Felicidad eres tú!.
Y el mundo entero, con sus pájaros, mares, paisajes es el regalo que tu Padre Celestial te ha dado para que realices tu vocación que es la de ser príncipe de esta existencia. Todo lo demás que inventan por ahí no existe.

Víctor Fernando Olivera

Marzo 1993