6 de abril de 2009
Siempre desde niño, me gustaban las casas con sotanos y/o altillos, donde siempre fantaseaba con convertilo en mi espacio muy personal, pero tuve que conformarme con mi cuarto recien a los 14 años, cuando nos mudamos a la casa de la calle Ramón Márquez. Allí durante los inviernos fríos, con los amigos, nos reuniamos para timbear, jugando a la conga, a la generala y con un flipper que me regalaron mis viejos para un cumpleaños y cuando no, estabamos todos con grabador en mano, atentos a grabar los hits del momento que pasaban por la radio. Digamos que ese fue el precusor del Sotano del Ferchu. Si, porque realmente existió fisicamente, fue cuando nos mudamos, donde hoy viven mis padres y mi hermano, en la calle Jujuy y Gral Farias. Aún recuerdo las palabras de mi hermano: "Te va a gustar, tiene un sotano habitable". Y asi en el 2002, nació el Sotano del Ferchu. Fue por mucho tiempo un refugio donde sanar ciertas heridas del pasado, pasando horas en el, me deleitaba estando alli, aunque solo fuera jugando con la computadora o simplemente escuchando musica y leyendo un buen libro.
Con el tiempo las heridas cerraron, amigos nuevos llegaron a mi vida y con ellos tambien aparecio Mariela, dando un nuevo giro a mi vida. Lentamente fui abadonando aquella "ermita" personal que habia construido, colgando fotos de autos clasicos, banderines, e incluso una foto cual si fuera una estampita de mi guru, "El Negro Olmed
o".
o". Un día...mi hermano decidio subir la maquina y el equipo de audio tambien, cerrandose una estapa, desde entonces solo Molly es la unica que baja a dormir en medio de las revistas y artefactos viejos...
Horas antes de mi casamiento, baje, mire aquellos libros que tanta compañia m hicieron, junto con las herramientas de mi padre, toque algunos juguetes viejos que estaban por alli, testigos de una etapa especial de mi vida y en una última despedida, les agradecí su compania.
