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La vida vista desde el fondo de la botella

29 de noviembre de 2007

Ya paso un mes desde que tuve aquel accidente con las pelusas de los arboles de platanos que, segun los "anorexicos mentales" de las autoridades municipales dicen que son buenos. Tuve que colocarme en la cara dos culos de botellas que tenia guardados en la mesita de luz, lentes mas anticuados que el Window 3.11. Cuando me miro al espejo tengo que reprimir mis deseos de escupirme, no me favorecen en nada. Mariela me mira como si fuera un bicho raro y no la culpo, es que el tipo que sale en la tapa del Cuarteto de Nos "Raro" luce mejor que yo. Veo menos que Mr. Magoo, porque ademas estan todos rayados como si los hubiera limpiado con papel de lija.

Estas rayaduras forman una suerte de empaño en los lentes que, para fijar mi mirada en algo que me interesa debo girar mi cabeza unos cuarenta grados a la derecha, buscando los lugares mas sanos de los cristales. Eso despista a mis interlocutores, algunos imitan mi incomoda postura, reflejando en sus caras la pregunta "¿Que cornos esta mirando este?".
Al principio explicaba a todo el mundo la razon de la inclinacion que debia efectuar para lograr una nitida vision, eso traia consecuentemente que me miraran como si me faltaran varios tornillos, que valga la redundancia estoy rodeado de ellos, entonces, mejor opte callarme, dejando la duda instalada con quienes debo tratar a diario.
Pero no todo termina alli, estos lentes tienen el defecto que cuando te da el sol de frente, no ves nada, solo formas que se mueven, por eso perdonen si alguno se cruzo conmigo y ni lo salude... todavia no saque el 5 de oro.
Sin embargo a pesar de esta engorrosa situacion, trato de aprender algo, como agudizar los otros sentidos, ya puedo escuchar los fratulentos escapes de mi vecina. O decubrir que asocia primero mi mente cuando ve a traves de lo rayado, como si fuera un test de Roshart, me sorprendo de lo que descubro como: "¿Que tendra que ver la vendedora de biscochos con Mamá?" o "¿Mi jefe con Elmer el Gruñon?" , ¿Ese es el 62 o el 64?
Me han pasado cosas bastantes bizarras, como la de ayer, cuando una polilla invadio el apartamento y tuve que enfrascarme en una lucha encarnizada con ella...no la podia ver. Ella giraba alrededor de la luz , como haciendome burlas... Mariela me daba indicaciones tecnicas, como cuando tenias que romper la piñata pero sin vendas, no rompi nada, tuve mas suerte que el conductor de la grua que llevaba el scaner del puerto, por cierto.
El temor de Mariela por los insectos no es tanto, como estar cerca de un miope con una escoba en la mano tratando de aniquilar a una polilla. Por eso prefirio atrincherarse en el cuarto. Se los puedo asegurar, hasta yo tenia miedo de hacerme daño a mi mismo.
Con suerte gire mi cabeza buscando mi mejor angulo y vi al insecto cobarde huir hacia la cocina y alli nos encerramos para el duelo final. Ella tenia la ventaja de mi miopia y la supo aprovechar, yo la paciencia ninja para darle el escobazo certero y mandarla a roer la tunica a San Pedro....la polilla patotera se vino contra mi, le tire unos cuantos manotazos pero los esquivo la muy maldita come trapo, hasta que despues de mil intentos le acerte un golpe. Revoloteo un poco, imitando a esos aviones acribillados por el enemigo y no la vi mas...pero creo que f ue toda una farsa, ella sigue viva en algun lugar de la casa, esperando la ocasion para volver a consumar su venganza.
El Ferchu Magoo

¡¡QUE BARRIO, MI BARRIO JACINTO VERA!!

27 de octubre de 2007

¡Hoy mientras pensaba que poner en mi blog, recordé el mensaje de texto que me envio mi hermano: “¿Y el patrimonio espiritual?”.
En su momento lo entendi como una broma, pero sin notarlo quedo registrado en mi subconsciente en estado latente, para despertarse ahora, no como un chiste, sino como un sutil reclamo sobre mi patrimonio, no el material que por cierto no es mucho, sino aquellas historias y anécdotas que fui viviendo a lo largo de mi vida, esas que me dicen quien soy.
El patrimonio mas importante no son los objetos, sino las historias que vamos construyendo dia a dia en este camino de la vida.
Por eso, esta vez, volvi abrir el libro de mi vida para compartir esta parte de mi patrimonio vivencial con quien desee recepcionarlo.

Naci en el barrio de Liber Falco, y entrañablemente repito con él en una mistica comunión: “¡Que barrio Jacinto Vera!”
Los primeros diez años de mi vida, los vivi en la calle Lorenzo Fernández e Itapebi. Mis primeros amigos fueron los Ojeda: “Yeya”, “Laura”, “Marcelo” y “Chango”, eran mas, como doce hermanos en total, pero ellos eran de mi edad, mas o menos. En el barrio le decían “los pimientas” porque eran terribles, le daban color al barrio con sus andanzas. Era una familia muy humilde, pero jamás se metieron en el bolsillo cosas que no eran suyas.
Al lado estaba el taller de cromados y niquelados de mis tios y mi padre, muy conocido en su época, hasta que el plástico llegó para cerrar una etapa en nuestra familia. Siempre recuerdo un cliente que venia con un monito, su mascota fiel que lo acompañaba en su trabajo diario. Tambien estaba “el Catalan” que hacia fletes y siempre me hacia bromas, hoy disfruta de su jubilación en su tierra natal.
Siempre me despertaba con el ruido de las pulidoras, aun hoy puedo oírlas y cuando cierro los ojos, me parece ver al tio Lalo tomando mate en su caldera toda sucia de hollín y al tio Cholo señalándome con su dedo mocho, preguntándome si había terminado mis deberes antes de meterme a jugar en el cajon de aserrín con mis autitos y soldaditos.
Sobre el pasillo que comunicaba mi casa con el taller, estaba colgada sobre la pared, en una suerte de balcón la jaula de “Poli” una lora única, conocida por sus rosarios de palabrotas que le propinaba a cuanto pasara por allí, jamás volví a escuchar a otra cotorra con tal verborragia. Mi abuela traia expresamente de Argentina semillas de girasol para Poli que bien merecida se lo tenia, según ella.
En las calles de Jacinto Vera, aprendi andar en bicicleta, los porrazos que me di antes de conquistar el dominio del birodado son innumerables... todavía me duele cuando recuerdo el golpe que me di contra una columna. Vi las estrellas...
De tarde, cuando el club Victoria cerraba sus puertas...con mis amigos escalabamos los muros de tres metros para entrar jugar en la cancha de futbol de salon hasta que viniera el cantinero y nos sacara vendiendo boletines, creo que hoy no podria ni subir un metro.¿Dónde quedo aquella agilidad?
Eran tiempos de Titanes en el Ring y en la rinconada estaba el Taller de Ferreira, su hijo y sus amigos habían hecho un ring y se disfrazaban como los recordados luchadores ¡Que creatividad tenian!. Ellos ademas, habían adoptado una oveja como mascota, parecía un perro en su comportamiento, te salía al cruce si no te conocía, andaba atrás de sus dueños, jugaba con los perros... cerca de un fin de año desapareció misteriosamente...
Siguiendo por Lorenzo Fernández, esta una casa señorial, debe ser una de las construcciones mas antiguas del barrio seguramente. Creía que allí habian fantasmas y pasaba rapidito por las dudas. Hasta salió en un cortometraje nacional donde los protagonistas jugaban al futbol en la calle de empedrado, justo frente a esa casona.
Para mi sorpresa, encontré de puertas abiertas el almacén de Don Pepe, hoy administrado por sus hijos, era un almacén como los de antes, no la frialdad de los supermercados, vos conocías a los empleados, a los dueños, no tenias efectivo, no pasaba nada, te lo anotaban en una libretita y después pagabas, eran tiempos en que tu palabra valía mas que una visa gold.
En la Iglesia San Antonino, su torre sobresale recordando a los vecinos que Dios esta presente a pesar de los Benedictos, fue allí donde me bautizaron, según cuentan el cura era medio revolucionario, sera por eso que no a todo digo amen
Y como olvidarme los sábados de fútbol con el glorioso Zapican, cuyos colores eran celeste para el primero y rojo para la reserva. Los hermanos Huarretche y mi viejo eran los que armaban el cuadro y yo era la mascota oficial, mas tarde llegue a jugar un par de partidos, pero el futbol no era lo mio, igual cumpli el sueño de ponerme la camiseta del club de mi barrio, del cual todavía soy hincha. Aquel Zapican si jugase hoy, a mas de un cuadrito profesional le llenaria la canasta, sin exagerar.
En la esquina estaba el kiosco de Rico, donde compraba figuritas de cuanto albún salía para desgracia de mis viejos, o cambiaba revistas, una costumbre que ya se perdió, prácticamente.
Tampoco puedo olvidarme de la familia Fornos y su hija, Lety mi primer amor, la chica que me cuidaba de niño; le lleguè a confesar que querìa casarme con ella, tendría 5 años, ella se rió mucho y me dijo que era un encanto. Yo contento como perro con dos colas.
Y siempre recuerdo con cariño a Cristina, mi maestra de apoyo escolar, me ayudo mucho a salir adelante, me fascinaba jugar en el piano de su casa, los vecinos no sabían si pedirle que se deshiciera del piano o de mi.
La ultima vez que pasè por mi barrio, cada baldosa parecía saludarme, el porton gris que hacia de arco cuando jugaba con mis amigos, estaba triste, vacío, no se conformaba con ser solo un portòn, añoraba ser arco una vez mas, para conformar aquel viejo amigo, pateé una piedrita que se presto hacer de pelota y este me lo agradeció retumbando sus oxidadas laminas metalicas.
El charco que se formaba con cada lluvia estaba igualito, reflejando las verdes hojas de aquellos arboles compañeros de mis juegos y travesuras.
La columna del alumbrado, con un guiño complice me mostró aquellos dibujos que le estampe cuando niño.
En una despedida del barrio, recorri una vez mas el pasaje peatonal entre el club Victoria y la casa de la madre de los Huarretche cantando bajito “Caminito”...

EL FERCHU


Yo naci en Jacinto Vera.
Que barrio Jacinto Vera.
Ranchos de lata por fuera
y por dentro de madera.
De noche blanca corria,
blanca corria la luna
y yo corria tras ella.
De repente la perdia,
de repente aparecia
entre los ranchos de lata
y por dentro de madera.
Ah luna, mi luna blanca,
Luna de Jacinto Vera.

Liber Falco

CARMEN, mi primera Opera

25 de setiembre de 2007

Este lunes por primera vez en mis cuarenta y un años de existencia, fui a una opera en el Teatro Solis, una construcción magnifica del cual todos los uruguayos debemos sentirnos orgullosos.
Las blancas escaleras de marmol nos llevaron al paraiso, asi se denomina el lugar donde nos tocó, segun nuestros boletos.
Desde donde estaba, pude observar a metros la hermosa araña que como un sol iluminaba majestuosamente toda la sala.
Pude apreciar por primera vez una banda sinfonica en vivo y directo; ademas de escuchar y ver al musico ejecutar su instrumento, observando sus gestos, su actitud, en fin poniendo su sentimiento, una experiencia unica que un cd no te puede dar.
El director de la orquesta, Don Reinaldo Censabella, un grande sin duda alguna. Tambien me fue grato encontrar como directora del coro de niños a Cristina Garcia Banegas, una gran musica del medio del que pude admirar su talento, la vez que hizo “cantar” al organo a viento de la Iglesia de Tapes.
A traves del programa, descubri que para promover este tipo de eventos se formo una asociación de cooperación entre varios teatros de Latinoamérica que se llama OLA (Ópera Latino Americana) Coordinan sus agendas culturales y además hacen intercambio de vestuarios, escenarios, cantantes. Ayer teníamos la escenografía del teatro Argentino de La Plata y a ellos se les mandó la de la ópera Tosca que el Solís hizo el año pasado y la de Rigoletto de este año. Aparte los cantantes recorren todas las temporadas (Solís, Teatro de La plata, Teatro Colón, Teatro Nacional de Santiago, Teatro de Sao Paulo, etc etc) Lo más interesante de este emprendimiento es que fue iniciativa del director del teatro Solís, otro motivo mas para sentirme orgulloso.
El vestuario me encanto, me impresiono, sobre todo cuando estaban en la taberna de Lillias Pastia, y la escena final en la plaza de toros, impecable, muy bueno el vestuario, un punto para el Sr. Jorge Ferrari, encargado de vestuario.
La mezzo soprano Janice Meyerson, quien interpreto a Carmen no me gusto mucho su voz, pero aclaro no soy experto en estas cuestiones, solo digo que a mi no me gusto. En cambio si, me agradó la soprano Maria Jose Siri en su papel de Micaela, y Frasquita, la amiga de Carmem interpretada por la soprano Silvia Saldias. Y por ultimo, Don Jose, encarnado por el tenor de Gustavo Lopez Manzitti de muy buen desempeño.
Hubo una escena que me llamo la atención cuando Don Jose, ata a Carmen para conducirla a prisión, es alli que ella empieza a seducirlo, entonces, se invierten los papeles a pesar que visualemente se vea lo contario. Carmen con astucia, usa todos sus encantos y logra safar de esa dificil situacion, dejando mal parado al pobre cabo que cayo preso de su amor. A pesar de estar atada, ella siempre tuvo el control de la situacion, por eso salio airosa. Eso me dejo pensando, fue como una leccion de vida que trasmitian aquellos personajes. Carmen supo volcar a su favor ese momento feo para ella, usando todos los recursos que tenia a su alcance de manera muy inteligente.
El desarrollo de la obra fue muy entrenida, fue una buena inversión, sali con una vision muy distinta de lo que creia de una Opera. Tirando al cesto de basura mis prejuicios sobre el tema.
Deliberadamente no comente sobre la trama de CARMEN porque considero que se puede encontrar en otros blogs de la red mucho mas detallado y por gente que realmente sabe del tema. Tan solo expongo aqui mis impresiones personales de lo que vivi esa noche cultural.

MI VIDA ES UNA MONEDA...

10 de agosto de 2007

A lo largo de mi vida he cultivado uno o varios hobbies, algunos con mas intensidad que otros, según mis tiempos, posibilidades y gustos. Tener un hobby insume tiempo y costos, el desafío está en el grado de perseverancia que hay que tener con estos pasatiempos. Por eso, hay hobbies que son para toda la vida o para una etapa en particular.
Unos dirán que es una perdida de tiempo, otros una evasión y hay quienes pensamos que es una actividad que nos permite expresarnos, cultivarnos y relacionarnos de una manera muy saludable.
He coleccionado revistas, como “Conan el bárbaro”, “Estrellas Deportivas”, juguetes que sobrevivieron a mi niñez, maquetas de fuscas, discos de pasta de Credence, Deep Purple, América; CD de Enya, Lorena Mc Kennitt, hasta una colección de tangos...pero hay una colección que jamás he abandonado y a la cual debería prestarle mayor atención, la NUMISMÁTICA.
Si, soy coleccionista de monedas, desde los ocho años, todo empezó un día cuando por iniciativa propia junté todas las monedas viejas de mi casa y las puse en una caja de madera, era mi tesoro decía, la guardaba debajo de la cama, como si nadie lo supiera.
Quizás todo hubiera terminado allí, en un juego de niños sino fuera que un día me llevaron a la feria de Tristán Narvaja. Ahi, vi asombrado como algunos puesteros tenían monedas como las mías, ordenadas, clasificadas por países. Asi aprendí a clasificarlas y ordenarlas. Ese día, mi madre compró unas monedas peruanas para hacerse una pulsera y para mí unas monedas griegas, una, en su cara había una lechuza y en la otra un ave fénix, estaba feliz, eran mis primeras monedas extranjeras.
Con el tiempo las monedas peruanas también pasaron a mi propiedad ante la mi perseverante insistencia. Para ese entonces era mi “caja cambiara”, porque ya no era mi “tesoro”, jugaba a que tenía un “cambio” o un mini banco. Si, las historietas de Mc Pato me pegaron mal y pensar que no me dejaban leer al Monje Loco porque creían que podría producirme pesadillas.
Después de un tiempo, en la familia todos sabían que coleccionaba monedas, por eso, mi abuela cada vez que viajaba a Buenos Aires, así como mis tíos venían de visita del vecino país, me regalaban monedas. A partir de entonces mi colección de monedas argentinas quedaron ligadas para siempre a mi abuela y a mis tíos “porteños”. Cuando mi primo Miguel se recibió de alférez de la armada, en su viaje de graduación visitó distintos países y a su regreso, me entregó monedas de los países donde estuvo: Alemania, Austria, Francia, España, Panamá, entre otros que atesoro desde entonces.
En el Maturana conocí a otros colegas con quienes aprendimos el arte del trueque y la negociación, por eso, al mirar las monedas finlandesas recuerdo con cariño al “galleguito” Conde, un gran compañero de clase. ¡Y pensar que los curas creían que este gordito era mas bueno que lassie atado!
Y conjuntamente con mi pasión por estas “chapitas o brillos”, creció mi gusto por la Feria de Tristan Narvaja a la que supe frecuentar domingo a domingo como si fuera un precepto religioso... y mira que sé de lo que te hablo cuando digo esto, pecador.
Cuando toco una moneda de mi colección, me habla, me recuerda hechos de mi vida, como aquella moneda de plata de mil pesos. Aun vivíamos en Jacinto Vera, cuando la conseguimos. Una almacenera amiga de Mamá se la reservó especialmente para ella. Se la dio sigilosamente, sin despertar sospechas, yo fui complice de aquella secreta transacción. Tal vez allí aprendi que a veces conviene ser discreto en los negocios, je.
Al mirar algunas monedas de los países medio oriente, como billetes de Iran tambien, o las monedas emitidas por España al disputarse el mundial de 1982, siento un especial agradecimiento hacia Mariela y su familia que enriquecieron mi colección.desinteresadamente.
Parecería que, con cada moneda que ingresa a mi colección entra también la situación y/o la persona que me la entrego, así cuando vea mis monedas lituanas aparecerán la imagen de mis amigos Mario y Samy.
Mi colección no tiene monedas costosas (aunque me gustaría), pero cada una de ella tiene una historia que contar, no solo de su país o en la situación en que fueron emitidas, sino que mágicamente están asociadas a mi historia personal, sobretodo a ese niño que fui, por eso, mis monedas son mi valioso tesoro en definitiva.
Aun sueño con tener aunque sea una moneda de cada país del mundo y completar la colección de Uruguay, las que me faltan justamente son las mas caras pero no renuncio con cumplir con tales objetivos, los mismos que me fijé allá en un domingo de 1974 en la popular Feria de Tristán Narvaja.
Cuanta razón tiene el flaco Baglietto cuando canta “mi vida es una moneda.. .”

SAN ONOFRE Y YO

20 de junio de 2007


El meteorólogo anunció conjuntamente con el estado del tiempo, que ese día estaba dedicado a San Onofre; en fin, ya no cabe la menor duda que dar un pronostico del tiempo acertado por estas latitudes es un verdadero acto de fe.
Fue entonces que recordé. San Onofre y yo fuimos compañeros de trabajo....no, no soy un santo, aunque mi madre así lo crea después bajarse media botella de anís.
A pesar de conocerlo por estampitas, fue en la automotora donde empecé a codearme con el Santito . Al principio, estaba en la oficina de los vendedores, como apoyo espiritual, hasta que lo ascendieron a las oficinas por los favores concedidos a la empresa. Pero el motivo real de su asenso fue aplacar posibles represalias divinas, dado que algunos sacrílegos empleados le tomaban la caña y le fumaban los cigarros, provocando una sangría en los bolsillos del dueño de la empresa, el santito consumía como si tuviera un motor de ocho cilindros y fumaba más que un murciélago. Entonces, se decidió ubicarlo discretamente en la oficina, debajo de la mesa del fax, donde el mueble ofrecía un espacio ideal para que San Onofre pudiera estar tranquilo esparciendo sus buenas ondas, lejos de posibles profanadores que comprometieran las buenas relaciones que mantenía con la empresa.
La esposa del dueño de la automotora pronto se auto-proclamó en la única sacerdotisa autorizada del santito, propinándole así toda clase de cuidados, que debían ser ejecutados por sus subalternos, es decir, además de cumplir con las tareas propias de la empresa, también éramos una suerte de monaguillos de San Onofre, dichas tareas honorarias, consistían en vigilar que no quedara vacía la copita de caña, prenderle velas y/o un cigarrillo, ritos que se hacían muy seguido cuando las ganancias parecían no ser suficientes para exorcizar a la legión acreedores que acechaban sedientos del vil metal.
Y curiosamente siempre salía una venta que salvaba el día, todo era gracias a San Onofre que obraba el milagro a tiempo. ¿Para que gastarse una fortuna en estudios de marketing para colocar exitosamente tus productos en el mercado, cuando la clave del éxito está con solo prenderle una velita al santito de tu predilección?
Pero un día llegaron las dificultades, alguien cometió la torpeza de patear la mesa del fax con tanta mala suerte que el santito se quebró...un silencio terrorífico se apodero de todos, no sabíamos que era peor, si la maldición de San Onofre, que afectaba directamente tu billetera o que la jefa se ensañara contigo, que era mas o menos los mismo.
Hubo que hacer un ritual para restablecer aquel orden destruido, se compro una nueva imagen de San Onofre y se lo obsequiamos a los jefes, pues así debía ser para obtener nuevamente sus favores y sosegar ánimos celestiales y humanos.
A pesar de seguir estrictamente el ritual de restauración y la sacerdotisa en persona se dedicó a prestar funciones de monaguillo, nunca volvió a ser igual...el ritmo de ventas empezó a disminuir inversamente proporcional al aumento de velitas, cigarrillos e incienso de todos los olores.
Algunos especularon que fue un sabotaje de la automotora de la otra cuadra, dado que ellos eran devotos de San Jorge y movidos por la envidia, contrataron a un iconoclasta a sueldo, fáciles de encontrar en cualquier iglesia evangélica para llevar a cabo tan funesto encargo.
Otros, creyeron que tanto alcohol al que fue sometido San Onofre, terminaron induciéndole a un coma alcohólico que le provocó tal caída y así, en ese estado, le fue imposible poder ayudar a tiempo.
Y hay quienes pensamos que, San Onofre, simplemente se dejo caer, para hacernos entender que no podemos vivir esperando un milagro que pueda cambiar nuestras vidas, pues nosotros mismos somos ese milagro. ¡Despierta, Felicidad Eres Tu!