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CRONICAS DE ORLANDO: I MEDIEVAL TIMES

19 de julio de 2009

En nuestro viaje a Orlando, fuimos a cenar a un lugar muy interesante, llamado “Medieval Times”. Todo el negocio está montado sobre representaciones de justas medievales. El edificio es un castillo, grande como una cuadra aproximadamente. Adentro todo esta ambientando como en un castillo medieval, mobiliario de época, armaduras, etc.…

Entramos a un recinto dividido en tribunas de colores, aproximadamente unas ocho. Cada color representa a un caballero, el cual la tribuna lo alentará sin tirarle botellas u otros objetos a los demás contrincantes, bajo pena de dejarte sin cenar.

A nosotros nos tocó hinchar por el caballero verde, el malo de la película, traicionero como cuzquito garronero, pudo haber sido peor, había uno amarillo y negro…

También aparecía el rey ofreciendo al ganador no solo la gloria, sino la mano se su hija la princesa que no puede faltar en toda contienda medieval. Para mi gusto con la voz chillona que tenía, la hubiera hecho ajusticiar en el acto, quizas tenia otras virtudes, pero no quise entrar en detalles.

Nos sentamos, en unas especies de gradas con mesas, luego de pedirle permiso a un gringo con cara de bull dog, igualito a esos campesinos xenófobos que salen en las películas amenazando a los nuevos del pueblo. Refunfuñando el camisa de mantel, nos dio el paso.

Una de las características de esta cena show, es que no hay cubiertos, comes con la mano, como en los tiempos medievales, no será muy fino (por eso gente chic abstenerse de visitar este lugar), pero que levante la mano quien no se comió una pata de pollo con la mano alguna vez.

El primer plato fue una rica sopa de tomates, muy deliciosa, el plato era de aluminio y tenia un mango en unos de los extremos. Mientras degustaba de la misma, los caballeros obsequiaban rosas a las mujeres de la tribuna y participaban de exhibiciones de destrezas a caballo.

Teníamos canilla libre de bebidas, te veían la jarra de Coca media vacía y la llenaba enseguida, una genia la moza que nos toco.

La segunda entrada fue un pollo bien cocido, tierno, no tenias que hacer fuerza para sacar la carne del hueso, delicioso.

Lo criticable quizás haya sido el menú que estaba ceñido a dos o tres variantes nadas más.

¿La justa? La gano el príncipe, bah, estaba todo arreglado por el “Reynaldo”, sin dudas, mira si le iba a entregar la nena a ese caballero verde, que pinta de ecologista no tenía, Valor. El pobre caballero verde marcho en las finales como Nacional, pero cumplió, al caballero aurinegro se lo comió en dos panes, hecho que grite como un gol del Nico Lodeiro, ante los desconcertados yanquis.

En nuestro camino de retirada, pasamos por la tienda de compras, de todo había relacionado siempre con el tema medieval, quede encantado con una espada templaria que ni te cuento, ideal para sacar corriendo a los infieles que osan perturbar mi descanso de fin de semana.

El show, me gusto, fue algo distinto a lo que uno esta acostumbrado ver y como todo uruguayo que sale al exterior y ve algo nuevo, me pregunte si caminaría allá en su país un espectáculo así.