23 de junio de 2010






Estas imagenes las recolecte por aqui y por alla, de la red solo para este post puntual, ya que no es la idea crear otro blog de este tipo.






Estas imagenes las recolecte por aqui y por alla, de la red solo para este post puntual, ya que no es la idea crear otro blog de este tipo.
se convirtió al catolicismo. En 1978, Sotoo visitó Barcelona y quedó muy impresionado por la Sagrada Familia; al punto, ingresó como picapedrero, tras pasar una prueba. Desde entonces, trabaja en la fachada del Nacimiento. Entre sus obras, construyó un monumento por los 150 años de Louis Vuitton, en Barberadel Vallès, y la escultura de Josemaría Escrivá de Balaguer para la iglesia de Montalegre de Barcelona.
Volvimos a postear, esta vez arrancamos por lo "paranormal", un digno caso para los Archivos X. Copié esta nota del Semanario EL ECO, edición digital del 09/06/2010, por considerarlo un artículo que no tiene desperdicio. Y de paso aprovecho a dedicarsela a los blogs amigos Area 51 y Expedientes XXL. Sitios que visito asiduamente a disfrutar de sus contenidos e informarme de hechos misteriosos que evidencian la existencia de otras realidades.
Un duende de colores apareció en nueva Palmira este fin de semana parado sobre un cable de energía eléctrica de alta tensión, en la red que va al puerto. El fenómeno fue observado por varios vecinos de ese barrio, que durante varias horas observaron el fenómeno moverse sobre el cable a mas de cuatro metros de altura. Nadie intentó atraparlo aunque la figura parecía molestarse cuando lo enfocaban con una linterna.. En el lugar estuvo la policía y personal de prefectura. Alrededor de las cuatro de la madrugada se encogió hasta desaparecer.
El fenómeno causa conmoción por estas horas en Nueva Palmira luego que la voz se corriera en toda la ciudad sobre la presencia de un presunto “duende” o ser extraterrestre que llegó volando hasta la esquina de la calle Ultramar, camino a la zona portuaria.
Así lo relató en la mañana de ayer martes el periodista Roberto Tatto en la Emisora Cono Sur de Nueva Palmira y lo repitió a EL ECO, según los testimonios recogidos entre los vecinos “fue el sábado a la noche en el distribuidor de transito que
va al puerto” explicó “ sale el propietario de un comercio y ve como una luz, le llama la atención que estaba a determinada altura. Quedó colgada de un cable, llamó a su esposa y unos clientes en el almacén que se acercaron y desde abajo veían como esa figura cambiaba de colores. Tenía la forma de un muñeco. Con una linterna lo alumbran y se comienza a mover como molesto por la luz. Era como un muñeco de 25 centímetros, que se movía arriba del cable. Mas tarde vino la policía con los focos que utilizan y ahí se comenzó a mover mucho más, como poniénsoe más nervioso, movía la cabeza y se agitaba”.
De acuerdo a la versión, el fenómeno habría sido visto por varios vecinos, que según contó el colega “tenían miedo de acercarse porque se movía como molesto cuando lo alumbraban” parado sobre el cable de alta tensión.
Pasan las horas y varios intentaron sacarle fotos con el celular “pero despues vimos que no quedaron bien” explica. El fenómeno duró como hasta las cuatro de la mañana en que la figura se fue contrayendo lentamente hasta desaparecer. En el lugar quedó una especie de baba color perla como único testimonio “ señaló el periodista lugareño a EL ECO que asegura que los testimonios recogidos hablan de algo de características poco mundanas.
Nota extraida del Semanario EL ECO 09/062010
Ir a Bahia y no visitar la iglesia de Nuestra Señora de Bom Fin, es como tomar mate sin bombilla, así de sencillo. El día no estaba muy católico, las nubes coparon el cielo de la ciudad con claros fines de lluvia, no nos importó la decisión estaba toma
da.
Salimos y abordamos un taxi que por razones estratégicas se encargo de hablar Mariela que dominaba al pelo el idioma, a tal punto que pasaba como una brasilera más.
Con el tachero hubo onda de entrada, a pesar que yo seguía desconfiado como burro tuerto, no dejaba de mirar el aparatito de las fichas.
De camino, pasamos por un hospital creado por una monja, Mae Dulce creo que así le dicen, la regla se confirmo una vez más, las monjas o son santas y luchadoras o histéricas y amargadas, no hay término medio. Según nuestro guía, esta monja va a camino a los altares.
Antes de llegar a destino, nos comento que días antes se celebro la fiesta del Lavagem do Bon fim, donde miles de personas vestidas de blanco, lavan las escalinatas de la iglesia y las calles de alrededor, formando una procesión kilométrica. Antiguamente nos contaba que se lavaba el camino central del templo, pero era tan pasional, que se llegaba al extremo que las personas usaban su cuerpo y ropa para asear el lugar. Las autoridades eclesiásticas, viendo estos hechos, decidieron prohibir que ese tipo de fervor religioso dentro del recinto religioso. Sabía mucho de catolicismo, nuestro conductor por lo que pude percatarme.
La lluvia se había desatado con todo cuando llegamos, a pesar que corrimos una distancia corta, igual nos empapamos, a los quince minutos todo había terminado, dejando el ambiente muy pesado.
Al entrar al templo, me sorprendieron varias cosas: las rejas perimetrales eran una pared de cintas que formaban un bello collage multicolor. Nosotros aumentamos su número coloca
ndo la nuestra deseando lo mejor para nuestros familiares, amigos, y a todos ustedes quienes leen seguido este blog.
Otra cosa que me llamo, la atención fueron los dos cuadros que están a los dos costados de la entrada. La buena muerte y la mala muerte. En una, esta el moribundo rodeado de familiares, el cura, la Biblia y unos ángeles, esa era la buena muerte. La otra era el futuro occiso rechazando la cruz, solo, salvo un demonio esperando que el pecador estirase la pata para así llevárselo a la parrilla eterna. Me sorprende que un cura párroco y pastor (que prefiero no nombrar), no haya colgado replicas de dichos cuadros en su parroquia.
Y por último los candelabros, eran de plata, hermosos, verdaderas obras de arte, el precio de dichos objetos debe ser invaluables mires por donde lo mires.
Hicimos unas compras en el lugar y las bendije con un cura que resulto ser amigo del tachero, resulta que el obrero del volante era católico. El hombre nos espero sin compromiso alguno, pues sabía que íbamos a necesitar un transporte para la vuelta.
Agradecí al Barba por la oportunidad que nos dio de apreciar las maravillas de ese lugar, por habernos protegido y pedí por un buen regreso al paisito, aunque en este ultimo petitorio quedo en el debe, será un castigo por no poner un real en la caja de limosnas, porque el regreso fue bastante complicado. El personal de tierra de TAM dejaron bastante que desear, totalmente ineficientes, faltos de inteligencia, un desastre los tipos, pero aunque nos regalaron una noche en el aeropuerto de San Pablo, no lograron empañar lo maravilloso que fue este viaje y no varió ni concepto sobre Brasil y su gente.
Por fin estaba en el l
ugar más importante de las Américas donde se celebra esta festividad de origen africano, sincretizada en la imagen de la virgen de los navegantes, conocida como Stella Maris.
Doña Iemanjá, no es virgen, ella fue concubina de otros orixa con los cuales tuvo hijos. Viste, también en la farándula divina se cuecen habas, es algo que no te cuenta Ventura y ni Rial. Se dice que es una Madre celosa de sus hijos y una mujer coqueta, vanidosa, no porque si, se la representa con un espejo. Del panteón del cambomble, es la diosa más sexy y a través de ella se refleja la mujer bahiana, según mi opinión
El día era especial, se notaba en el ambiente, estaba en la conversación de la gente, todo giraba en función de tal acontecimiento.
Siguiendo los consejos del mozo del bar donde íbamos a cenar, fuimos con lo imprescindible, la cedula, unos reales y la cámara de fotos porque había que registrar gráficamente tal evento.
Intentamos ir en ómnibus pero fue imposible, iban hasta la manija, como en vísperas de un paro del transporte. Ahí sufrí un ataque de nostalgia aguda porque tenías que subir por la puerta de atrás, como los antiguos Leyland de la desaparecida Cotsur. Dado mi estado entonces, no quedo otra de tomarse un taxi, hasta el río Vermelho o lo más cerca posible como nos aclaro el obrero del volante. Efectivamente, tuvimos que bajarnos unas cuadras antes por la cantidad de personas que se estaban conglomerando en el lugar.
Había puestitos de comida por todos lados, el alcohol se consumía a cantidades industriales y para los que dejan todo para último momento, estaban quienes te vendían perfume, flores y barquitos para ofrendarle a la diosa del mar.
Después de pisar cayos y repartir codazos, logramos ubicarnos estratégicamente en un costado de la playa, donde teníamos una visión total de la zona.
Entre el hormiguero de gente que estaba en la playa, habían carpas de los terreiros participantes de esa festividad, que se llevaba a cabo en casi todas las playas de la ciudad desde las primeras horas de la madrugada.
Allí, en esas carpas la gente se agolpaba para ser santiguada y tirarse los buzios. Los pae y mae estaban vestidos con ropas blancas y celestes, los colores identificatorios de Iemanaja.
En el mar esperaba una flota de embarcaciones llenas de turistas y devotos, se movían al ritmo de las olas, esperando pacientemente la aparición de ofrenda principal que entregaría mar adentro.
Luego de esperar casi una hora, entre la gente se fue abriendo paso una gran imagen de Iemanja repleta de flores blancas transportada por una procesión de creyentes.
Para ese entonces, el oleaje se había encrespado y se vivieron momentos de zozobra cuando una ola casi desparrama a los portadores de la ofrenda justo cuando la subían al barco insignia, uniendo todas las gargantas de los presentes en un "ooooohhhhh...". Tal vez, algún creyente haya visto en eso una prueba de la diosa para ver cual era el grado de compromiso...vaya a saber uno.
Una vez asegurada la preciada carga, sonaron las sirenas de los barcos y todos se alinearon detrás del buque que la llevaba rumbo mar adentro.
Según nos contaron unos turistas argentinos que estaban en uno de los scuna, en el momento de entregar la ofrenda, se paro el viento, el mar quedo en calma y el aire se puso espeso, reinando una atmósfera especial... así como me lo contaron, te lo cuento.
A pesar de haber una fuerte presencia policial, en determinado momento la cosa se puso espesa, mientras observaba el evento, una mano me palpo la cola... mira como vengo a perder, me dije al tiempo que me daba vuelta para ver a mi agresor que resulto ser una chica, iba con un morocho de dos metros de ancho y alto, con una cara que le perdone hasta el pecado original... Marie igual la marco con la mirada y prometió usarla de carnada para tiburón si volvía a repetir tal acción.
Cuando el último barco desapareció detrás de la línea del horizonte, emprendimos el camino de regreso. Los boliches estaban desbordados, en la calle la gente bailaba, mucha alegría, desenfreno, alcohol... digamos que el espíritu es muy distinto al dos de febrero en la playa Ramírez, es mi opinión.
Nos topamos con un trío eléctrico imponente, pasamos a tres metros de el camión y el poder de los parlantes te hacia vibrar todo el cuerpo, atrás de ellos una multitud de personas bailando... vivimos una pequeña muestra del carnaval de Bahía y quedamos con sabor a poco.
Probamos un queso asado delicioso y una bebida cola con caña que no pudimos terminar, la terminamos regalando, porque el alcohol no se tira, se regala, Valor.
Nos despertamos temprano, a las seis de la mañana, el sol iluminaba todo Salvador, por la ventana veías gente camino a su trabajo, otros durmiendo por ahí, por donde los agarro la noche y la droga. En Bahía, el equivalente a la pasta base esta haciendo estragos, como acá.
Luego de una corta espera en la recepción del hotel, donde presenciamos como el encargado “rociaba” a una empleada porque siempre llegaba tarde. Nos subimos a la camioneta que nos llevaría al puerto para embarcarnos en un scuna rumbo a Itaparica e Isla Dos Frades.
El puerto es un lugar chico, bullicioso, con los turistas se entreveraban aquellos que venían a trabajar, al continente.
Cuando partimos en el scuna, conocimos a “Chico” un camarografo bastante particular, muy simpático, muy verborrágico también, un show aparte el hombre.
El hecho como éramos los únicos uruguayos y a “Chico” le caímos muy bien….a cada rato teníamos la cámara enfocándonos y pidiendo alguna palabra nuestra, ni el Pepe Mujica comió tanta cámara el primero de marzo.
Durante el viaje, degustamos frutas tropicales y agua, prolijo lo nuestro. Podías tomar cerveza y cócteles pero nos abstuvimos, no queríamos hacer papelones.
Para hacer ameno el viaje, la tripulación desplegó su repertorio de temas musicales bahianos que te hacían mover aunque no quisieras…salvo el holandes frente nuestro que parecía estar en una nube de pedo, ajeno a lo que pasaba alrededor.
Como no podía ser de otra manera, un grupo de chicas se pusieron a bailar, algunas por que el ritmo las llevaba y otras para hacerse ver.
Todo iba bien para estas bailarinas, hasta que una hermosa mulata se sumo al baile, si la envidia matara, esa chica caería por la borda acribillada. ¡¡Que gracia, que movimiento!! En definitiva dio cátedra sin querer queriendo la mulata, como diría el Chavo del 8.
No todo era joda, con Marie nos dedicamos a la observación de los rituales de galantería y coqueteo del bicho humano. A cada espécimen, le adjudicamos un nombre para poder identificarlo en nuestra observación de campo. La conclusión fue interesante, cuando los hombres nos hacemos los cancheros, y los ganadores, más somos los palomos mais grande du mundo.
La mujer alfa de aquel grupo, se los comió crudo a todos los hombres que se fueron a las duchas para refrescarse en todo sentido.
Quedamos maravillados cuando vimos la Isla Dos Frades (llamada así porque los primeros habitantes fueron frailes), era sencillamente hermosa, recordé un pedazo de aquella canción que decía: “…cuando Dios creo el Eden, pensó en América”.
Luego de pasar por una especie de peaje que te cobraban unos reales para ingresar a la isla, recorrimos un camino de piedra que nos llevaba a la playa, a un costado nos recibía una imagen de Iemanjá y del otro un bello paisaje que lo contemple en silencio sagrado, la madre naturaleza es una artista exquisita, no cabe la menor duda.
La playa es realmente hermosa, ese día el sol caía de lleno, bañarse en esas aguas verdes y cristalinas fue muy placentero y relajante, daban ganas de quedarse allí todo el día.
El único inconveniente eran los baños, para usarlos tenias que subir un repecho que se te iban las ganas de todo, así te hayas tomado una caja de laxantes.
Allí hice mi primera compra regateando tal cual lo aprendí de mi maestra, Marie, me compre un lindo caracol y un coral a precio regalado.
Después de allí fuimos a Itaparica, donde conocimos a “Neginho”, que nos llevaría a conocer la isla. Su aspecto era medio “planchun”, pero como dice el refrán, el hábito no hace al monje. Neginho resulto ser un guía fuera de serie, manejaba cinco idiomas a la perfección, su nivel cultural era envidiable. Además estuvo viviendo en Uruguay donde contrajo una terrible enfermedad: “Peñarolitis Aguda”.
Nos lleno de orgullo el Neginho, porque a cada rato hacía referencia al Uruguay, cuando hablo de Vinicius De Moraes y de algunas tradiciones africanas en común.
Recorrimos las calles de la ciudad histórica de Itaparica, visitando casas, un fuerte y la fuente de vida.
Allí en la fonte da vida, cuenta la leyenda que quienes bebieran de esa fuente rejuvenecerían, además de obtener salud y prosperidad.
Me prendí del grifo de la prosperidad, mientras gritaba ante los sorprendidos compañeros de viaje: ¡¡¡Ahora el 5 de oro será mío y nadie podrá impedirlo jejejejejeje!!! (risa demencial).
Luego de unos cuantos sopapos de Marie, volví a la realidad. Ya mas repuesto regresamos pensando en lo bien que la pasamos ese día.
Una sonrisa de Ustedes es capaz de derretir un glaciar. Una lagrima suyas es capaz de mover una represa y generar esa luz que ilumina conciencias. Una palabra de aliento de Ustedes vuelven valiente hasta al mas cobarde. Mujeres, Ustedes llevan en sus entrañas la vida y la esperanza, las necesitamos para hacer un mundo mejor.Nuestro recorrido comenzó frente a la Cruz caída, un monumento que recuerda a la iglesia que estaba allí, destruida por la piqueta fatal del progreso, para el paso de un tranvía, según nos contaron.
A nuestro alrededor los vendedores ambulantes se relevaban para ofrecernos sus mercaderías y en la volada cayó “Claudinha” en las manos de Mariela. Y otra vez, mi media naranja hizo de las suyas, convirtiéndose “o terror das vendedores de Bahía”, obtuvo un bello collar casi regalado…después de eso, se corrió la bola que la uruguaya era brava y nadie mas nos molestó en el trayecto je
Las calles empedradas, los edificios coloridos, antiguos, por momento me trasladaron en el tiempo y en el espacio, le encontraba cierta familiaridad con Colonia del Sacramento, también fundada por los portugueses.
Nuestros pasos nos dejaron frente al monumento de Zumbi dos Palmares, quien lidero un levantamiento contra la esclavitud en Brasil. Derrotado, es condenado a la pena capital el 20 de noviembre de 1695. Hoy, es un símbolo de libertad y su fecha de muerte se conmemora el día de la Conciencia Negra. Allí recordé las clases de historia de Celiar Mena Segarra, un profesor de lujo que a decir verdad, no supe aprovechar sus conocimientos. Estaba en otra, valor.
Llegamos a una plaza donde de un lado estaba la Catedral, muy bonita y al lado la antigua facultad de medicina, hoy convertido en un centro cultural.
Cruzamos la plaza, rumbo a la Iglesia de San Francisco donde una cruz la precedía, allí el guía, nos informaba que alrededor de esa cruz, se reunían los esclavos para oír misa, mientras sus amos participaban cómodamente dentro del templo.
Una vez dentro del templo quedamos boquiabiertos, adentro era todo de oro, por motivos de preservación no tomamos fotos, aunque a otros poco le importo las advertencias y los flashes de sus cámaras castigaban el lugar si miramiento alguno.
Allá en el fondo, estaban las imágenes de Cristo y San Francisco como abrazándose, en una actitud de consolarse mutuamente, dado que justamente ambos, optaron vivir en la pobreza, rechazando el mundo de las riquezas materiales. Ironías de la vida.
Esta iglesia era como un club privado, en la que solo accedía la crema de la crema de la ciudad, mientras los pobres la miraban de afuera.
Pese a todo el lugar es de una exquisita belleza, una joya en todo el sentido de la palabra.
Llegamos a la casa de Jorge Amado la cual apenas vimos de costado, dado que se había armado en el frente un escenario inmenso donde la famosa banda Olodúm daría unos espectáculos musicales en la noche.
Debemos resaltar que había mucha presencia policial, bien equipados y en buen estado físico, daba para pensarlo dos veces si eras medio rastrillo. También había cámaras de vídeo para mayor seguridad. Igualmente, aconsejaban a los turistas no regalarse y tomar las medidas del caso para hacer la visita más agradable.
Luego de recorrer aquellas pintorescas calles, donde miles de historias se entretejieron, bajamos al mercado modelo.
Allí en la entrada, había un grupo
de jóvenes practicando la capoeira junto con puestos de comida típica, aprovechamos a degustar unos acarajé de camarones muy sabrosos.
El mercado es una edificación inaugurada en 1912, esta muy bien conservada, allí encontramos los artículos más baratos y donde hicimos las compras de algunos recuerdos. En algunos lugares tuvimos que regatear para obtener mejores precios, algo que es costumbre en ese lugar.
A metros está el puerto donde salen los barcos que unen las islas, siempre con mucha actividad y el elevador Lacerda, que comunica la ciudad alta con la ciudad baja desde 1873 y transporta unas 28.000 personas diariamente.
Realmente fue una experiencia impagable visitar el Pelourinho y como dijo el Terminator: “¡I´ll be back!”
(continuará)
Nota: La foto del interior de la iglesia de San Fransisco la tome prestada de la red.
Tras pasar por un túnel de cañas de bambú hicimos nuestra entrada a Salvador de Bahía, donde pasaríamos unas vacaciones inolvidables. Si bien, en la camioneta que nos llevaba al hotel, había un pasajero que ya no era la primera ve
z que estaba de visita, me negué a prestarle atención a sus comentarios, era como te contaran la película antes de verla. Preferí mirar por la ventana y descubrir por mi mismo lo que ese lugar tenía para contarme. Una de las cosas que me llamo la atención fueron las favelas, todas construidas en forma desordenas, unas encima de otras, sobre los morros, con pasajes estrechos que se pierden en un laberinto que solos sus habitantes conocen.
Con ojos inquisitivos observe el palacete que levantó “los pare de sufrir”… si Judas vendió a Jesús por treinta monedas de plata, estos lo venden todos los días en miles y miles de dólares. El Iscariote es un bebe de pecho al lado de estos tigres.
Junto con antiguas y señoriales edificaciones como el ministerio de cultura y la casa de los italianos, conviven modernos edificios de apartamentos, reflejando el sincretismo de estilos arquitectónicos, haciendo de Salvador de Bahía una ciudad muy atractiva.
Pasamos por el dique del Tororó y en medio del lago están las imágenes
de las divinidades más importantes del candomblé, los Orixas.
Al llegar a la rambla las aguas verdes jade, las palmeras y sus playas me dejaron fascinado, extasiado, me sentí afortunado de admirar ese paisaje que se mostraba generosamente.
Salvador al haber sido en la antigüedad un importante centro de tráfico de esclavos, por eso, no es de extrañar que la mayoría de los habitantes sean de origen africano.
Los bahianos son gente muy simpática, servicial, siempre regalándonos una sonrisa y vale también decirlo, derrochan sensualidad. Me acordé mucho de las novelas de Jorge Amado, como Gabriela, Clavo y Canela, Doña Flor y sus dos Maridos y Tieta de Agreste. Por momentos creí ver algunos de esos personajes caminando a mi lado por el Pelourinho.
Los negros trajeron consigo no solo su fuerza de trabajo, sino que, también sus costumbres, sus credos, sus valores que se mezclaron con la cultura europea y nativa, dándole a Salvador de Bahía ese toque encantador.
Apenas dejamos las valijas en el hotel, salimos a recorrer la rambla, donde los jóvenes practicaban clavados, refrescándose y divirtiéndose a lo grande, ante nuestra envidiable mirada.
Para llegar al Farol de la Barra, tuvimos que sortear una legión de vendedores ambulantes donde tuve que ponerme firme sino iba a terminar como una momia envuelto de cintitas de “Nuestro Señor do Bon Fin”.
Lo que ellos nunca esperaron que Mariela les regateara el precio hasta obtener grandes descuentos, terrible negociante resulto mi señora. Al final me terminaron dando pena, cara les costo la osadía. Los vendedores callejeros son pesados como sopa de chumbo, pero no son peligrosos, tenes que poner firmeza para decir no y si te gusta algo, regatear con igual firmeza. Eso sí, un consejo, no saques la billetera, lleva unos reales en el bolsillo, como cuando vas a la Feria de Tristan Narvaja.
Una vez a salvo de los vendedores, entramos al Farol da Barra, una antigua construcción convertida en museo naval, en donde se exhiben mapas antiguos, sextantes, brújulas, restos de naufragios y maquetas de barcos.
(continuará...)
El viernes aprovechamos para ir al cine, el titulo escogido fue SHERLOCK HOLMES.
uy bien solita.
debut de Jaco Pastorius, decidió cambiar de instrumento principal, adoptando desde entonces como instrumento principal el bajo eléctrico.DIEZ COSAS QUE NUNCA HARIA
... Ponerme una camiseta de Peñarol (mira si te me pega la mufa).
... Gritar un triple de Goes (puaj, la boca se te haga a un lado).
... Arrodillarme y besar el anillo del Benedicto (si, con ese tipo tengo algo personal).
... Comprar un libro de Jose Luis Borges (si, si, es un gran escritor, pero no me olvido de lo que dijo de Artigas).
... Olvidarme de los desaparecidos durante la dictadura (Ni olvido, ni perdon....¡¡JUSTICIA!!).
... Golpear a mis padres (antes me corto las manos).
... Votar a Michelini, Penades, Hierro Lopez, Garcia Pintos, Heber....la lista seguiria pero ya basta con estos especimenes.
... Ponerle una ofrenda floral al monumento de Fructuoso Rivera (No me olvido de Salsipuedes).
... Renegar de mi fe en Jesus de Nazareth. (no creo en iglesias)
... Comprar una caja de persevativos delante de los suegros (se me cae la cara de la poca verguenza que me queda).
Mis pies saben de memoria el camino al apartamento, lo que aprovecho para revolotear por mi mente, posándome en de cada pensamiento en forma aleatoria. La brisa suave de la tarde, trajo consigo un aroma familiar que corrió las páginas de mis recuerdos hasta dejarla en esas hojas, donde cuentan mis vivencias en la calle Ramón Márquez.
Como olvidar aquel
jardín de flores y plantas multicolores, fruto de la dedicación amorosa de aquellas dos mujeres que con mayor esmero, también supieron cultivar mi alma.
Parece que fue ayer contemplar a Sandy, mi simpática collie, pasearse entre los canteros, buscando a su compañera de juegos, una vieja gata blanca con lunares negros.
Sobre un costado cerca de la puerta, estaba plantado el responsable de aquel perfume dulce que causaba admiración y envidia en los visitantes, es verdad, nadie pasaba indiferente ante su presencia. Era el regente indiscutido de ese mundo intermedio entre la casa y la calle.
En las tardes de verano, al amparo de su sombra, se armaban rondas de mate ya sea en familia o con los amigos. Cuantas historias contaría si hablara ese arbusto, pero como un monje cartujo las guarda en silencio.
Fue cómplice de mi galantería con las chicas del barrio, cuando atraídas por su fragancia, les obsequiaba un ramillete mas un piropo de yapa. Así conocí Andrea, mi primera novia de la adolescencia.
Varios aromas pugnaban por imponerse en aquel florido lugar, pero ninguno lograba superarlo, su máximo competidor provenía de la fabrica de café a la vuelta de casa, siempre a media tarde se colaba en nuestro hogar, cual si fuera una promotora intentando convencernos de las bondades de aquel producto del que solo mi hermano tenía cierta predilección.
La llegada de tiempos difíciles no solo disipó ese delicioso incienso, sino que además, enmudeció para siempre aquella sirena obrera que anunciaba el inicio de una nueva jornada.
Nuestro árbol quedo solo, como el último de una raza de seres mágicos capaz de conjurar los gases tóxicos que lanzaban esos monstruos de metal que iban de un lado para otro, sin sentido alguno.
Sus troncos delgados se alzaban al cielo, como una mano abierta de múltiples dedos verdes, ofreciendo con generosidad su deleitable perfume, por eso, todas las navidades lo condecorábamos con luces de muchos colores en reconocimiento a sus aromáticos servicios
Una vez más, volvieron a soplar vientos de cambios y esta vez, la copa de ajenjo estuvo servida en nuestra mesa. La venta de la casa fue la única solución viable para salir de esa angustiosa situación economica.
Mamá no encontraba consuelo, no podía llevarse todas sus plantas, sobretodo el jazminero que tanto habían cuidado con mi abuela, si bien se llevo algunos gagos con la esperanza que su perfume siguiera acompañándonos, estos se negaron a florecer. Una etapa llegaba a su fin y otra se abría, como esa flor de pétalos blancos, liberando su bálsamo de esperanza sobre nosotros.
De regreso al presente, tome unos ramilletes de jazmines de aquel puesto callejero y en un ritual de comunión, los olí una vez más y agradecí aquel jazminero que impregno con su fragancia esa etapa de mi vida.
bras, dos luces fantasmagóricas la siguen atentamente, no había escapatoria, su boleto estaba expirando. El drama de la vida y la muerte a mis pies y yo preguntándome de donde provenía ese hedor nauseabundo que, como un luchador aplicaba su llave trituradora a mis pulmones hasta dejarlos sin aliento. Había descubierto el baño de los indigentes que pernoctaban en el lugar. Mientras caminaba en busca de aires más benignos, de forma inesperada fui encandilado por una luz que surgió de la nada, asustando a las sombras que corrían por todo el recinto a ocultarse entre los recovecos.
-“Permítame presentarme señor escritor, soy Luis González, el maquinista del Expreso Fantasmal. Quería ponerle tren fantasma, pero alguien me copio la idea y me ganó de mano, no se puede confiar en nadie, ni a los muertos ya respetan, mire. Disculpe que no le de la mano, es un problemita que tenemos los espectros con los corpóreos y viceversa.” - Así se dio a conocer ese singular espíritu petizo y retacón. Toda mi cara era una graciosa mueca, producto del asombro y la incredulidad de lo que estaba viviendo.
-“Un gusto”-Apenas balbucee mientras trataba de reponerme a la situación.
Como sí me conociera de años, allí mismo, me contó que por causas difíciles de explicar, aun para él que transitaba por el otro riel de la existencia, logró encontrar un empalme con las vías de este mundo y cada tanto vuelve con un objetivo, que alguien narre su historia y la de sus compañeros de viaje, tan fantasmas como el.
-“¿Por qué me eligieron a mí?” Hay tantos buenos escritores, yo recién estoy empezando, no sé si tendré las cualidades necesarias para ser un escritor. Te puedo dar algunos nombres- Le sugerí a mi interlocutor fantasmal, pero el movió su cabeza negativamente. Me manifestó que me habían elegido a mí por razones misteriosas que no podían revelar por mandato de fuerzas superiores.
-“Vamos, no podemos estar toda la noche esperando a que se decida, si no quiere déjalo, ya encontraremos a otro más dispuesto.”- Gritó una voz potente desde la locomotora espectral.
-“Callate Rodríguez, no apures al señor escritor, todavía no aprendiste lo que te paso por atropellado. Anda a vigilar la caldera, por favor.”- Retrucó molesto aquel maquinista etéreo.
Picado por la espina de la curiosidad, pregunté -¿Qué le paso a Rodríguez?
Luis me miró fijo y me lanzo una propuesta desafiante: -“Subase al Expreso y lo sabrá. Usted precisa un cuento, nosotros necesitamos alguien que escriba sobre nosotros. Entiende, tómelo o déjelo”-
No lo pensé más y acepté aquella oferta, parecía una buena historia, mejor de las que tenía en mente.
A medida que subía aquel vagón espectral, tenía esa sensación cuando te calzas por primera vez, zapatillas con cámara de aire.
El agudo silbato de aquella fantástica aparición, inició su partida de la que una vez fue la más importante estación ferroviaria del país.
Su andar era silencioso como una procesión rumbo a la cripta, ni siquiera se escuchaba el clásico ruido de las ruedas cuando pasan entre los tramos de los rieles. Era la quietud de lo que ya no tiene vida, esa era la atmósfera que reinaba en ese vagón.
-“Por favor, siéntese, póngase cómodo, perdone que no le sirva nada para tomar o comer, como vera hace tiempo que abandonamos esos habito”.- Se excuso Luis cortésmen
te.
Rodríguez, que hasta ese momento estaba mudo, suspiró nostálgico: - “Ah, lo que daría por volver a tomar unos amargos como solía hacerlo entre parada y parada. Me levantaba el ánimo, vio. Me ayudaba a completar la jornada, ahora se me hace interminable.”-
Aquella alma desgarbada, blanca como un mármol, me confesó que trabajaba en la compañía de trenes desde los doce años y se conocían con “el petizo”, como llamaba a Luis desde el primer día de trabajo, formando desde entonces, una amistad tan sólida como el acero de la locomotora que piloteaban. Eran un equipo de trabajo formidable, casi perfecto, si no fuera por ese error. Y allí calló abruptamente.
-¿Qué error Rodríguez?- le interrogué mirándolo fijamente a sus ojos como tratándole adivinar sus pensamientos.
Luis intervino en la conversación, excusándose por el silencio de su amigo, mientras lo consolaba, le repetía: -“Ya te perdone, amigo, ya te perdone.”-
Atrás de ellos, fueron apareciendo más figuras etéreas, todas iban entregándome sus historias que recibía con la solemnidad del caso.
Como una aparición angelical, entró Teresa, una mujer elegante, de delicadas facciones y tan pálida como la luna misma. Su rostro me resultaba conocido, ella era una pasajera, volvía a su hogar en Pando, pero nunca llego a destino. Solo me encargo que le comunicara a su familia que estaba bien y cuidaran mucho de su jardín que tanto añoraba.
Esas últimas palabras hicieron un clic en mi cabeza, de pronto recordé que mi abuela contaba sobre una hermana suya, muy bella, que había fallecido en un accidente de trenes cuando ella apenas era una niña y se llamaba también Teresa. ¿Sería ella?
-“¡¡La caldera, Rodríguez, la caldera!! ¡¡Otra vez te olvidaste otra vez de controlarla!!” – Grito el maquinista espantado.
Ambos corrieron hacia la sala de máquinas y yo atrás de ellos, tenía que saber de que se trataba el asunto ese de la caldera.
El pasador que controlaba la válvula de presión de la caldera maestra del tren, se había atascado, encaprichada se negaba a girar a pesar de los denodados esfuerzos de aquellos dos hombres por doblegarla. La velocidad iba en aumento, así como los latidos de mi corazón, pensé en tirarme, pero el miedo me paralizaba.
Los conductores se habían resignado a su suerte, total ya estaban muertos que otra cosa le podían pasar. Fue entonces que, guiado por mi instinto de conservación, tomé la bronceada llave niveladora con todas mi fuerzas y para sorpresa mía, cedió dócilmente, logrando de ahí en mas, el control total de la situación.
-“Ah, así funcionaba la cosa...tenia que ser un vivo quien girase la llave.” – expreso sobreactuando, el petizo González, mientras le hacía un guiño cómplice a su compañero.
-“Gracias escritor, nos liberaste de este circulo maldito en el que estábamos encerrados a revivir una y otra vez esta fatal instancia.”- Me agradeció Rodríguez, siguiendo la consigna de su compinche
Los demás pasajeros se unieron aquel festejo un poco exagerado por cierto, sin dejar de insistirme que narrara sobre ellos y esta noche en particular.
El tren se detuvo en
-“Hasta acá llego su viaje amigo, de aquí en más todo queda en sus manos si quiere dar a conocer nuestra historia. No olvide que la promesa dada a un occiso es un hecho, además de traerle toda la mala suerte habida y por haber.”- Me advirtió aquel viejo y bandido maquinista.
-“Todo fue una mentira para lograr lo que querían, que escribiera sobre ustedes. No se si alegrarme o lamentarme que ya no estén entre nosotros”- Le respondí
El sonrió y se despidió: -“Siempre vamos a estar entre ustedes, siempre. Algún día nos volveremos a encontrar. Adiós.”-
-“Esperemos que no sea pronto, adiós amigos”- Les devolví el saludo desde el anden de la estación, mientras desaparecían en un fogonazo de luces amarillas, verdes y rosadas.
EL FERCHU
Comparto con Ustedes este cuento de mi creación, sepan disculpar algunos errores de sintaxis u forma de escritura, estamos dando los primeros pasos "mas en serio" en este arte que es la escritura.